Desaprender y Aprender sobre Género: nuevas herramientas para trabajar el empoderamiento de las mujeres en el sector cafetalero

Participantes en una de las sesiones formativas durante un ejercicio de roles de género

 

Veintiuna organizaciones del sector cafetalero hondureño han participado en el “Curso de Género para organizaciones de Productores y Productoras de Café”, una iniciativa desarrollada en el marco del convenio “Impulso de la competitividad local para la reducción de la pobreza en población vulnerable a través de cadenas de valor, sostenibles e inclusivas, en el Occidente de Honduras”, ejecutado por CESAL y la Fundación ETEA con fondos de la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID).

Este programa formativo tiene como finalidad fortalecer los conocimientos de las/os participantes sobre género, desde el feminismo comunitario y la economía feminista, así como promover la reflexión y análisis desde las realidades de cada participante sobre la situación de las mujeres en las zonas cafetaleras de Occidente. Finalmente, se pretende que las y los participantes diseñen un plan de acción para la transversalización de género en las organizaciones y cooperativas cafetaleras que representan.

La metodología del programa incluye distintas estrategias dirigidas hacia una construcción colectiva del conocimiento, un proceso orientado a desaprender y aprender. Con la finalización de este curso se les ha otorgado a las organizaciones participantes nuevas herramientas para trabajar bajo un enfoque de género, realizar actividades concretas en la búsqueda de una cadena de valor que disminuya las opresiones y que muestre en cada uno de sus espacios, verdaderas oportunidades de empoderamiento para las mujeres.

Las sesiones del curso se han celebrado en Corquín Copán y La Labor Ocotepeque, municipios del occidente de Honduras, desarrollándose cuatro encuentros por municipio de dos días de duración.

El rol de la mujer en la caficultura hondureña

En Honduras el 95% de la caficultura está en manos de productores y productoras de pequeña escala, siendo alrededor de 120.000 familias las que viven del café, de acuerdo a datos del Instituto Hondureño del Café (IHCAFE). En este sector, las mujeres siguen representando solo un 20% (según datos de IHCAFÉ en la cosecha 2019/20); sin embargo, apenas ocupan el 10% de los puestos en niveles de dirección.

A pesar de que las mujeres están presentes en todos los eslabones de la cadena de valor del café, su proporción es menor que en el caso de los hombres al enfrentarse a distintas barreras: económicas, sociales, políticas, psicológicas, organizacionales y tecnológicas. De acuerdo con el Coffee Quality Institute (2017), las mujeres participan principalmente en las etapas iniciales del proceso del café (cuido de plantas, cosecha, beneficiado y clasificación) mientras que los hombres protagonizan el transporte, mercadeo y venta, capturando y controlando los ingresos. Las mujeres no disfrutan del mismo acceso a recursos y activos, tampoco tienen la misma voz en las decisiones; además, llevan una carga desproporcionada de roles dentro y fuera del hogar (Accerenzi y Duke 2018).

Por ello, es necesario diseñar estrategias dirigidas a mejorar tanto las condiciones como la posición de las mujeres en el sector cafetalero hondureño.