El Patronato de la Fundación ETEA aprueba el Plan de Adaptación 2020-2022 del Instituto de Desarrollo

El pasado lunes 28 de septiembre de 2020 el Patronado de la Fundación ETEA – Instituto de Desarrollo de la Universidad Loyola celebró la reunión de presentación y aprobación del presupuesto 2020-2021 de la entidad con un invitado de honor: el Plan de Adaptación 2020-2022 de la Fundación ETEA.

El plan representa un documento estratégico que persigue abordar un nuevo proceso de cambio enmarcado en dos coordenadas: los cambios en la cooperación y la nueva realidad de la Universidad Loyola.

En líneas generales, con este documento estratégico la fundación reafirma su labor de acompañamiento a la Universidad Loyola en su compromiso por la investigación como eje principal de su actividad y sus resultados, manteniendo su rol de interlocutor institucional con la realidad del desarrollo en los países más desfavorecidos.

Investigación, transferencia de conocimiento y presencia en las fronteras, las claves de la estrategia de transformación

El documento de planificación estratégica afronta la transformación institucional apoyándose en la misión de la Universidad como institución de la Compañía de Jesús y se centra en la consolidación de tres elementos o criterios.

En primer lugar, el rol de la fundación como instrumento de investigación que potencie la voz de la Universidad Loyola en el desarrollo, tanto en la red de universidades de la Compañía de Jesús, como en el marco general de las Universidades con especialización en este tema. Así, se promueve el liderazgo de los grupos de investigación de la universidad, facilitando y apoyando su participación en el ámbito de la investigación en desarrollo.

En segundo término, la fundación se configura como una entidad canalizadora de conocimiento generado desde la Universidad para la transformación de la sociedad mediante iniciativas de trasferencia de conocimiento o asistencia técnica.

Finalmente, la fundación mantiene y refuerza su papel de interlocución institucional entre la universidad y la realidad social, como canal de alineamiento con las necesidades de las comunidades y países en desarrollo, explorando la validez de sus propuestas en intervenciones en conjunto con instituciones socias en Europa y en Centroamérica.