Lanzan el convenio para impulsar la competitividad local y reducir la pobreza en el occidente de Honduras

Momento durante la firma del convenio.

 

La Fundación ETEA-Instituto de Desarrollo y la asociación CESAL han firmado el convenio denominado «Impulso de la competitividad local para la reducción de la pobreza en población vulnerable a través de cadenas de valor, sostenibles e inclusivas, en el Occidente de Honduras» que permitirá la contribución conjunta de las dos entidades al desarrollo y mejora de la situación de ciertas comunidades de la región hondureña. La agrupación de estas dos entidades está respaldada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, principal financiador de la propuesta de intervención.

Con este proyecto se persigue aumentar la competitividad territorial trabajando bajo el esquema de cadenas de valor y acciones de inclusión social. Además, tratarán de mejorar los ingresos de estas comunidades, la productividad, la resiliencia al cambio climático y los procesos de transformación con mayor valor de mercado.

Situación de las zonas sobre las que actúan

La iniciativa ha puesto el foco de actuación en 15 municipios que pertenecen a 4 Mancomunidades, todas ellas colindantes entre sí, que conforman un corredor natural en la zona occidental de Honduras. Esta región presenta altos niveles de pobreza e inseguridad alimentaria, ambos consecuencia de fenómenos climáticos y de la postergación de servicios básicos y oportunidades de desarrollo. A consecuencia de ello, la población rural de la zona refleja condiciones de vulnerabilidad como la desigualdad económica, de oportunidades y de género.

Prioridades del convenio

El proyecto prioriza garantizar la participación efectiva de las mujeres y el apoyo a las organizaciones rurales a través de acciones con asociaciones de productores, cajas de ahorro, cooperativas, asociaciones campesinas, etc.  Se trabajará la inclusión de mujeres y pequeños productores en cadenas de valor en mercados, y se adaptarán los sistemas agrícolas al cambio climático para enfrentar la vulnerabilidad ambiental de esta región.

El convenio también busca impulsar el turismo rural como actividad económica complementaria o asociada a una explotación agrícola, vinculándolo al mercado regional y nacional, y fortalecer las agendas de desarrollo económico locales mediante alianzas estratégicas entre los sectores público y privado.